sábado, 19 de junio de 2010

Un buen par de piernas

Cuando era chico mi padre engañó a mi madre
dejé de creer en mi padre
cuando entendí que las muertes por fanatismo no cesarían
dejé de creer en dios
cuando el infierno se volvió Haití
dejé de creer en el paraíso
cuando caminé por una villa
dejé de creer en la justicia.
Cuando leí por primera vez un diario
dejé de creer en los políticos
cuando el estado tuvo miedo de sus ciudadanos
dejé de creer en la libertad
cuando leí la constitución
dejé de creer en las leyes.
Cuando vi gente muriendo en un hospital publico
dejé de creer en la igualdad de posibilidades
cuando adolescentes se mataron asfixiandose en salta
dejé de creer en la poesía del suicidio
cuando una persona en recoleta me habló de los derechos humanos
dejé de creer en los humanos.
Cuando me escapé de una relación enfermiza
dejé de creer en la mujer
cuando ella estuvo conmigo porque su novio estaba en otra ciudad
dejé de creer en una relación a distancia
cuando pagué por sexo
dejé de creer en el amor.
Cuando la inopía casi me destruye
dejé de creer en el destino
cuando empecé a tomar alcohol
dejé de creer en la moderación
cuando me coloqué
dejé de creer en la realidad
cuando no sentí culpa por mentir
dejé de creer en mi
Pero cuando te vi a vos desnuda
arriba mío gritando y pidiendo más
creí en el amor, en el destino y en las mujeres
creí en el paraíso, la libertad y en mí
el resto me tiene sin cuidado.

viernes, 18 de junio de 2010

Recuerdos.

Encontré en una vieja carpeta escritos olvidados. Este en particular me gusta y me asusta, me acuerdo bien, una discusion, una noche seguida whisky y vodka barato. Era enero por la madrugada en mi ciudad turistica y al otro dia tuve la peor resaca de ese verano.

Entre fracasos de amor llegas vos
con tu prontuario de defectos inventados
que ahuyentaron principes azules
y no le dan miedo a este mendigo
que de limosnas de cariños vive.

Cuando por mis venas corre alcohol
en esa hora perdida en que sólo existis vos
un te quiero es una vil mentira
una abrazo el arma homicida
vos me das tu mundo
y yo no se que hacer con el mio.

No te asustes cuando me quede sin palabras
si no me ves escondido entre botellas vacias
y mi imagen distorcionada se diluye en el humo
de cigarros apagados con resto de rimel barato
no me des tu mundo
que yo no se como salir del mio.

Una noche perdida pueda ser la salvacion
para dos almas quebradas de tanta decepeción
una cama se convierte en el purgatorio
el amor en el orgasmo jamás alcanzado
yo si me aceptas sere parte de tu mundo
y vos sin saberlo habras cambiado el mio.

sábado, 12 de junio de 2010

Cárcel de animales

El viernes había amanecido lluvioso, el cielo gris no era prometedor y la humedad reinante hacía que los huesos se quejen al andar. Llegar al centro de Zoonosis de Mar del Plata no fue tarea fácil, tampoco entendí porque había optado por ese escenario para hacer un trabajo de observación, quizás un comedor infantil hubiese sido mejor, pero entre chicos pobres y perros pobres prefería estos últimos. El colectivo me dejó a unas 10 cuadras del lugar, mas precisamente en el Hospital Interzonal. El barrio había sido olvidado por dios hace mucho tiempo, calles de piedra y barro, autos abandonados y las personas me veían como un intrusos a su paisaje cotidiano y no confiaban en mis pasos que sonaban preocupados, podrían matarme y abandonarme en los matorrales que nadie me encontrará jamás pensé.
Después de atravesar un descampado abandonado lleno de residuos, gomas y basura en general llegue al centro de Zoonocis. 2 camionetas 4x4 estaban estacionadas en la puerta y 3 perros cimarrones salieron a recibirme.
En el lugar me atendió Eduardo Avalo, quien luego se identificaría como el capataz. Lo primero que vi fue el quirófano que estaba en muy buen estado, aunque tampoco impoluto como uno se imaginaría (de hecho, entré con las zapatillas embarradas y sin ningún tipo de prevención previa). El siguiente lugar era un cuarto chico con varias jaulas, el calor era agobiante y el olor nauseabundo, mierda mezclada con remedios y cuarto de geriátrico. Sólo un perro había en esas celdas, esperaba que sea su turno para ser castrado, un cruel final que espero nunca me toque vivir.
En un galpón largo como una cancha de futbol 5, pero un poco más angosto, había 40 jaulas, 40 perros únicamente podían estar ahí y sólo se aceptan canes con antecedentes de haber mordido, "perros mordedores" les dice Avalo en un golpe de ingenio digno de un comediante de stand up que se está muriendo de hambre. De esta manera el centro de Zoonosis no era la perrera que suponía, funcionaba mas bien como una cárcel, un lugar para mantener tras las rejas a los perros que habían mordido personas, desequilibrados, inadaptados sociales o quizás simplemente animales.
¿Como llega un perro a ser considerado mordedor? Eduardo fue el que contestó esta pregunta: "Cuando un perro muerde hay que ir a Salta y Colón, ahí se hace la denuncia y revisan a la persona para verificar si fue mordido y si tiene rabia, después de eso nos llega la denuncia a nosotros y vamos a buscar al perro, a quien lo tenemos durante un periodo de 10 días, después de eso el dueño debería venir a buscarlo, pero generalmente lo dejan acá"
Los perros en ningún momento están en libertad, sus jaulas miden aproximadamente 1 mt cuadrado, espacio suficiente para que den 3 vueltas antes de echarse a dormir, a que la suerte los ayude o que el destino les mande algo mejor que una inyección letal de regalo. De noche están bajo techo y el resto del tiempo en otra jaula al aire libre, son alimentados y aseados mínimamente en el lugar 2 veces por día, con aseados me refiero a que les pasan la manguera para echarlos del otro lado de la reja y poder limpiar tranquilamente.
Inmediatamente pasé a la parte de afuera para ver a los perros, a estos criminales mordedores, la acogida no fue la mejor, ladridos y ladridos, gritos de ayuda, de odio o para reafirmar que todavía están vivos y dan pelea. Entre los reos se podían observar también rostros resignados, sin ganas de luchar, de ladrar o escaparce, otros parecían tan inocentes como un bebe antes de que los cristianos le laven su "pecado original".
"Tenemos lugar para 40 perros y ya estamos llenos, la ley cambió y no podemos sacrificar animales, somos una guardería de perros mordedores, nada mas y de esta forma no servimos a la sociedad, necesitamos inversión, mas lugar o que la ley vuelva a cambiar" manifestó Eduardo.
No sé si todos los perros van al cielo, como se titula una película infantil de antaño, pero los pecadores pasan por este purgatorio que se llama centro de Zoonosis y una vez aquí, sea el cielo o el infierno, cualquier destino es mejor que este lugar.