lunes, 14 de julio de 2008

Sufrimiento de madrugada.

Eran las tres de la mañana en toda la ciudad, las tres de la mañana
un bebe hambriento despertaba a su madre (quizás mas hambrienta) en una casilla
mientras su padre se pinchaba su brazo con quien sabe que en quien sabe donde
no alcanzaban los diarios para taparse en la madrugada de este invierno.

Eran las tres de la mañana en todos lados, las tres de la mañana
las cárceles estaban llenas y los verdaderos delincuentes libres
los manicomios cerrados por vacaciones
y un loco convenciendo a un cuerdo de que no todo estaba perdido.

Eran las tres de la mañana en las calles, las tres de la mañana
en un cuarto desnudaban a una prostituta que al otro día no iría a la escuela
la muerte se presentaba en una esquina para conseguir una billetera vacía
la comida estaba servida para alguien que no regresaría.

Eran las tres de la mañana en todos los relojes, las tres de la mañana
los fantasmas olvidados en los bares se emborrachaban de whisky barato
unos skinheads dejaban temblando tras una paliza a un negro
aparece en la vereda pintada con sangre una esvástica que debería por siempre ser borrada.

Eran las tres de la mañana en todo el mundo, las tres de la mañana
todo era sufrimiento y nada mas que sufrimiento
los sueños estaban de luto
los perros hambrientos reinaban la noche.

Eran las tres de la mañana para todos, menos para ellos
en un hotel lejano dos amantes se encontraban
se desnudaban por primera vez en un colchón
que no descansaría tranquilo mientras el resto del mundo ardía en llamas.

Que terrible hora las tres de la mañana!
si aunque sea a alguien le hubiese importado!
que sean las tres de la mañana en todas partes
no todo hubiese sido sufrimiento y nada mas que sufrimiento.

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